Uruguay usa condón: gustos y preferencias

En  se comercializa la misma cantidad de  que en Argentina. En 2005, superó en unidades a Chile, país que lo quintuplica en habitantes.

La pareja A se conoció hace dos horas en una fiesta de casamiento. Se miraron, conversaron, se gustaron, se fueron juntos. De camino al hotel él revisa su billetera. No tiene preservativo. Se detiene en una estación de servicio, compra una caja y se retira sonriente. La pareja B contrajo matrimonio luego de cinco años de noviazgo y no usa preservativo desde hace cuatro años y medio. Ella toma pastillas anticonceptivas. La integrante de la pareja C tiene 15 años, está embarazada y acaba de llegar al Pereira Rossell a hacerse un control. Interrogada por el médico dice no saber si su novio usa preservativo cuando tienen sexo.

Los casos A y B ilustran la conducta promedio de los uruguayos sexualmente activos de los estratos medio y medio alto: el preservativo se utiliza en una relación casual pero no cuando se tiene pareja estable; los que deciden la compra y el modelo son los hombres, que a su vez suelen guardarlo en la billetera y adquirirlo en lugares no frecuentes. O sea, lejos de la farmacia de la esquina. El caso C es un ejemplo de la desinformación reinante entre las adolescentes de estratos pobres que son interceptadas por el sistema de salud cuando quedan embarazadas.

El perfil global de las conductas sexuales tiene su reflejo en el mercado de preservativos local: 12 millones de unidades importadas en 2008, y 6 millones y medio entre enero y agosto de este año. La cifra no incluye las compras que hace el Estado a través del Ministerio de Salud Pública, que este año tiene previsto adquirir 15 millones.

Dicho volumen hace de Uruguay un país de “buen uso” per cápita de preservativos masculinos. Tanto, que en el año 2005 se vendieron más unidades que en Chile, país de 16 millones de habitantes.

El nivel educativo de la población es clave a la hora de tomar la decisión de usar condón. Pero el cómo, cuándo, cuál y dónde tiene matices.

Sobre gustos y preferencias en l uso del condón:

El mercado privado de preservativos es liderado por la marca Prime, con una participación del 50% y un volumen promedio de venta anual de 5.500.000 unidades. Éstos se fabrican en Tailandia pero son controlados en Estados Unidos antes de ser distribuidos en otros países. En Uruguay se venden seis modelos: Ultrafino (gris), Corrugado (rojo), Lubricado con SK-70 (azul), Tachonado (lila), Mega (amarillo) y con espermicida (blanco).

Los Ultrafinos son (por lejos) los más vendidos debido a que aumentan la sensibilidad masculina y a que el 70% de la decisión de compra es tomada por el hombre.

Le sigue la marca alemana Amor (22% aproximadamente), que está por cumplir los 30 años de presencia continua en el mercado uruguayo (la de más permanencia). Amor comercializa ocho modelos: Liso, Corrugado, Punteado, Extrafuerte, Ultrafino, Colores y Aromas, Extra Grande y Prolonga el Placer. Según la firma importadora, en los últimos años todos los modelos han alcanzado un nivel muy parejo de demanda. No obstante, los hombres se inclinan por las variedades más tradicionales y las mujeres por las de colores y aromas vinculados: negro/chocolate, amarillo/banana, rojo/fresa y verde/menta. “La demanda femenina aumenta aún más en el caso del preservativo Amor Prolonga el Placer, el cual extiende la duración del coito para la mayor satisfacción de la mujer, incentivando además la autoestima del hombre”, indican desde Importur SRL.

A la hora de elegir un lugar, los consumidores se inclinan por los sitios no frecuentes. “Donde compras todos los días, no compras condones”, explica Gonzalo Pérez, gerente general de Prime, vinculado al rubro desde hace 10 años.

Por eso son las farmacias y las estaciones de servicio los lugares donde se registra el grueso de la venta, que a su vez sucede por las noches. “Si sos de las farmacias amables y eficientes que saludan a sus clientes por el nombre, no vas a vender un solo preservativo”, agrega.

Desde el importador de Amor no se distingue un sitio preferido de compra y hablan de “participación pareja” de farmacias, autoservicios, supermercados y estaciones.

Otra característica del consumidor uruguayo, según el gerente de Prime, es que no hace previsión de compra. “Acá nos acordamos del preservativo cuando estamos yendo al hotel”, ilustra. Eso implica además que son pocos los que se inclinan por las cajas de 6 o 12 unidades. La mayoría opta por la clásica de tres. “Hemos hecho pruebas de vender cajas de 24 y no funcionan”, señala Pérez, quien cuenta además que en Estados Unidos se comercializan de 24 y 27 unidades dado que el usuario consume preservativos con el mismo espíritu del que compra un bidón de cinco litros de agua: ahorrar y acopiar.

Según investigaciones de Prime con la metodología Focus Group, el hombre uruguayo parte de la base de que el cuidado a la hora del sexo en una pareja estable es asunto femenino. “A mí no me gusta usar preservativo así que pasa a ser tu problema. Te pones el Diu o usas pastilla”, ejemplifica Pérez.

La demanda de preservativos Amor es “cada vez más homogénea” en los distintos barrios de la capital y localidades del Interior, en tanto los Prime se vende principalmente en la franja costera. En las zonas de menor poder adquisitivo el usuario se inclina por los condones Kamasutra, también importados por la firma que gerencia Pérez. El precio es la clave: $38 los Prime, $17 los Kamasutra. Los Amor, en tanto, oscilan entre los $40 y $46, siempre las tres unidades.

Ambas firmas tienen servicio de atención al cliente, Amor a través de su web (www.preservativosamor.com) y Prime por teléfono. Aunque parezca mentira, el cómo se usan es una pregunta habitual. Otros muchos quieren saber si los preservativos se pueden utilizar por vía anal; y por supuesto, aunque excepcionales, no faltan las quejas: “Me han llamado para reclamar roturas, embarazos e hijos”, relata Pérez, quien atiende en persona los llamados.

Uruguay tiene un “buen uso” per cápita de preservativos; vende lo mismo que Argentina y en 2005 vendió más que Chile. “Es un asunto religioso, allí la Iglesia está muy metida y eso complica mucho la venta”, explica Pérez sobre Chile. “Ahora se ha liberado un poco y, entre otras cosas, se terminó con la prohibición de hacer publicidad masiva. Por eso hoy venden bastante más, aunque no cinco veces más que nosotros”, agrega.

El Estado es otro de los grandes protagonistas del mercado, importando seis millones en 2008 y previendo traer 15 millones para este año. Todos se distribuyen de forma gratuita en todo el país.

Fuente: El País Digital


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