El Uso de Drogas y el VIH

 

 

El  es una causa importante de nuevas infecciones con el . El equipo para usar y preparar drogas que se comparte puede transmitir el , la hepatitis, y otras enfermedades. El uso de cualquier tipo de drogas o alcohol, aunque sea de manera recreativa, conduce a la disminución de la práctica del sexo con protección y un aumento en infecciones de transmisión sexual.

Para protegerse de la infección nunca debe utilizar un equipo usado. Aún si vuelve a usar sus propias jeringas, límpielas bien después de cada uso. Limpiar el equipo es solo parcialmente eficaz.

En algunas comunidades, se pueden comprar jeringas nuevas sin receta. Además, los programas de intercambio de jeringas proporcionan jeringas nuevas gratis. Estos programas reducen el porcentaje de nuevas infecciones con el VIH.

El uso de drogas puede llevar a omitir dosis de los ARVs. Esto aumenta las posibilidades de que el tratamiento fracase y de que se desarrolle resistencia a los medicamentos.

Mezclar drogas recreativas y ARVs puede ser peligroso. Las interacciones entre drogas y medicamentos pueden causar efectos secundarios serios o una sobredosis peligrosa.

¿COMO SE RELACIONAN EL USO DE DROGAS Y EL VIH?

El uso de drogas y de alcohol es un factor de riesgo importante en la transmisión del VIH. El equipo que se comparte para usar las drogas puede estar contaminado con el VIH y los virus de la hepatitis. Además, el uso de drogas y de alcoholse relaciona con la actividad sexual sin protección.

 El uso de drogas y alcohol también puede ser peligroso para las personas que están tomando medicamentos antirretrovirales (ARVs), debido a las interacciones entre drogas y medicamentos.  El tratamiento para abandonar el consumo de drogas puede disminuir su riesgo de infección con el VIH.

LA INYECCIÓN Y LA INFECCIÓN

La infección con el VIH se transmite fácilmente al compartir el equipo para usar drogas. Compartir dicho equipo, también puede permitir la transmisión de la hepatitis B, C y de otras enfermedades graves.

La sangre infectada puede ser aspirada en una jeringa y luego, el próximo usuario de la jeringa se la inyectará junto con la droga. Esta es la manera más fácil de transmitir el VIH durante el uso de drogas, porque la sangre infectada entra directamente en el torrente sanguíneo.

Aún cantidades pequeñas de sangre en las manos, en los utensilios para cocinar la droga, filtros, torniquetes, o en el agua para enjuagar, pueden ser suficientes para infectar a otro usuario.

Para reducir el riesgo de infección con el VIH o la hepatitis, nunca comparta ningún equipo para usar drogas y lávese las manos frecuentemente. Limpie con cuidado el equipo y la zona del cuerpo donde se inyectará.

Un estudio reciente mostró que el VIH puede sobrevivir en una jeringa usada durante por lo menos 4 semanas. Si tiene que usar el equipo más de una vez, puede reducir el riesgo de infección limpiando el equipo después de cada uso. Si es posible, vuelva a usar su propia jeringa. Ésta también debe limpiarse porque las bacterias pueden crecer adentro.

El método más efectivo para limpiar una jeringa es utilizar primero agua, después cloro y un enjuague final con agua. Intente quitar toda la sangre de la jeringa agitándola vigorosamente durante 30 segundos. Use el agua fría porque el agua caliente puede hacer que la sangre coagule. Para matar la mayor cantidad de VIH y del virus de la hepatitis C, deje el cloro en la jeringa durante dos minutos. Esto no siempre mata al VIH o la hepatitis. Si es posible, siempre use una jeringa nueva.

EL ACCESO A AGUJAS LIMPIAS

Mejorar el acceso público a agujas limpias reduce la diseminación del VIH y la hepatitis. En algunos estados de los EE.UU., los adultos pueden comprar jeringas nuevas sin receta en las farmacias. Algunas comunidades han inaugurado programas de intercambio de jeringas, para distribuir gratuitamente jeringas limpias; de manera que las personas no tengan necesidad de compartirlas. Los programa que facilitan el acceso a jeringas nuevas son polémicos porque algunos piensan que promueven el uso de drogas. Sin embargo, estudios sobre este tipo de programas muestran que esto no es verdad. Donde hay programas de intercambio de jeringas, los porcentajes de infecciones con el VIH bajan y más usuarios de drogas se inscriben en programas de tratamiento.

EL USO DE DROGAS Y EL SEXO SIN PROTECCIÓN

Para muchas personas, las drogas y el sexo van juntos. Algunos usuarios intercambian sexo por drogas, o por dinero para comprar drogas. Algunas personas relacionan el uso de drogas con la práctica de relaciones sexuales sin protección. Las investigaciones científicas muestran que el comportamiento sexual es el principal factor de riesgo de infección con el VIH para usuarios de drogas inyectables.

El uso de drogas, incluso de alcohol y metanfetamina, aumenta la probabilidad de que las personas no se protejan durante la actividad sexual. Alguien que intercambia sexo por drogas podría tener dificultades para poner límites en la actividad sexual. El uso de drogas o alcohol disminuye el uso de condones o las practicas de sexo más seguro.

Los usuarios de drogas con frecuencia tienen sexo con varias personas. Esto aumenta su riesgo de infectarse con el VIH u otras enfermedades de transmisión sexual. Los usuarios también corren un riesgo mayor de padecer enfermedades de transmisión sexual lo que puede aumentar el riesgo de infectarse con el VIH o de transmitir el VIH.


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