Segun la revista Journal of Experimental Medicine, el semen contiene los tres elementos protagonistas de la infección: viriones libres (la unidad estructural del VIH), leucocitos infectados y espermatozoa (células espermáticas maduras).

Para infectar a una persona mediante esta vía, el VIH debe atravesar la mucosa epitelial de los genitales e interactuar con las células (las T, las dendríticas y los macrófagos), que son las principales dianas para expandir el virus por el resto del organismo. Aunque los patrones por los que el virus logra pasar todos estos filtros no están aún muy bien definidos, la nueva investigación ha comprobado que la espermatozoa captura al virus y lo pasa a las células dendríticas.

Los investigadores señalan que la espermatozoa gana acceso a las células dendríticas del aparato reproductor femenino en dos escenarios: si existen microabrasiones en la superficie de la mucosa, producidas frecuentemente durante el acto sexual (en el 60% de los casos) o si existen úlceras genitales u otras heridas que permitan la entrada del virus.

Este proceso se ve favorecido por el aumento de los valores del pH vaginal durante el coito. Un entorno vaginal saludable se encuentra normalmente en un pH de entre 4 y 6 (ni demasiado ácido ni demasiado básico). Por el contrario, los valores normales del semen varían entre 7,2 y 8. Pero cuando el semen entra en contacto con la mucosa vaginal, el pH de la vagina aumenta y llega hasta el nivel 7. Al equipararse los pH de ambos genitales, el VIH encuentra más fácil pasar de uno a otro.