Los detalles completos del estudio, develados por los investigadores en una reunión en Paris, demostraron que la vacuna no provee de protección a las personas en mayor riesgo de infección por el VIH. En las personas con bajo riesgo, los beneficios pueden comenzar a disminuir después de un año. Además, cuando los resultados del experimento de tres años se analizaron usando métodos alternativos, el efecto protector no alcanzaba la significación estadística formal.

Los detalles completos del estudio, publicado el martes en una reunión científica en París, muestran que la vacuna no ofrece protección a las personas en mayor riesgo de infección por el VIH. En las personas de bajo riesgo, los beneficios pueden comenzar a disminuir después de un año. Además, cuando los resultados del experimento de tres años se analizaron utilizando métodos alternativos, el efecto protector no alcanza significación estadística formal.

Pese a esta nueva advertencia, muchos investigadores en el área del SIDA consideran aún la importancia de los hallazgos

“Se trata de un efecto modesto, pero creo que es relevante y es un efecto real que necesita ser más investigado” dijo Anthony S. Fauci, director de Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, el cual financio la mayor parte del estudio con 105 millones de dólares.

Otras personas, sin embargo, creen que los resultados se han exagerado de manera potencialmente peligrosa

“Cuando la noticia de conoció hace un par de semanas antes, esto fue terriblemente publicado por los investigadores” dijo Gregg Gonsalves, activista del SIDA por casi dos décadas. “Algunas personas piensan que debe existir algunos indicios de esperanza para todas las personas, con la intensión de mantener el interés en la vacuna del SIDA. Pero esto puede poner en peligro la credibilidad del esfuerzo”

Los resultados iniciales del ensayo RV144, fueron publicados a través de un comunicado de prensa y entrevistas a finales de Septiembre. La presentación en Paris fue con mucho más detalles, y casi simultáneamente a un artículo en la New England Journal of Medicine, donde finalmente serán publicados.

El esfuerzo por crear una vacuna contra el SIDA ha sido seguido por el fracaso en las últimas dos décadas. El ensayo Tailandés, en el cual se emplean una vacuna de dos componentes y un total de 6 inyecciones, fue el primero en mostrar protección. Solo 132 se han infectado de un total de 16, 402 participantes, hombres y mujeres de Tailandia, con edades de 18 a 30 años que se ofrecieron como voluntarios en este estudio.

La tendencia sugiere que la vacuna birnda protección, pero los resultados no son estadísticamente significativos, tal como sugiere la investigación médica. Si se considera solo a los participantes que recibieron las 6 inyecciones en el tiempo programado, lo que reduce el total de la muestra en un 30%, también existe evidencia de protección, pese a que no es significativa

Cuando los investigadores sólo excluyen de la muestra a 7 personas, quienes ya se encontraban infectados al comenzar los ensayos, los resultados significativamente favorecen la vacuna. Esto, reduce la probabilidad de ser infectado en un 31%.

Nelson L. Michael, médico y virólogo del Programa de Investigaciones sobre el VIH del Ejercito Estadunidense, defiende la decisión de solo presentar el tercer método (el estadísticamente significativo) anunciado en el último mes, argumentando que es el que mejor refleja el uso real de la vacuna.

No todo el mundo puede estar al pendiente de seguir un complicado programa a la perfección, de tal manera que es válido incluir a las personas que no recibieron las 6 inyecciones, dijo a los reporteros en Paris. Menciono, también que era razonable excluir a aquellos que ya se encontraban infectados con el VIH, antes de comenzar con el estudio.

“No se puede proteger a una persona contra una enfermedad, si ya la tiene”

La vacuna tiene un 40% – 50% de efectividad en personas que se identificaron en riesgo bajo y medio, para infectarse con del VIH y en la personas que viven con sus parejas sexuales. Pero ofrece poca o nada de protección a las personas de mayor riesgo, que comparten agujas, trabajadores sexuales o que tienen múltiples parejas.

Fuente: David Brown/Washington Post